Rallye Talavera 2010

Este rallye, por alguna razón desconocida, no nos trae buena suerte. La verdad es que lo hemos acabado muchas veces y en buenos puestos, pero también es el que concentra mayor número de accidentes. Ya nos salimos aquí en nuestros inicios allá por el año 86 con el Corsa y otra vez nos hemos vuelto a salir este año...

Pero empecemos por el principio.

Después de los buenos resultados cosechados en las dos anteriores carreras y puesto que el coche funciona de maravilla, veníamos a Talavera muy animados y con muchas ganas de hacerlo muy bien.
Pero el jueves anterior al rallye Rafa se fue a Eficar a probar el coche y observó un fallo que se producía al subir de vueltas el motor y cortar encendido. Resulta que se cortaba el encendido... pero totalmente. Y el coche se paraba. El problema no se arreglaba desconectando y volviendo a conectar el cortacorrientes, pero quitando el contacto de la llave y volviéndolo a conectar, sí. El caso es que esto se produjo dos veces y no volvió a ocurrir, aunque Rafa intentó sin éxito reproducir las circunstancias anteriores.

De vuelta en Eficar intentamos analizar el problema y no encontramos ninguna explicación. El cortacorrientes no era. El interruptor de la bomba de gasolina (que Rafa pensó en un principio que podía ser) tampoco era. ¿Por qué no se arreglaba el fallo quitando el cortacorrientes y sí se arreglaba quitando el contacto? ¡Cielos no! ¡Los viejos fantasmas electro-electrónicos otra vez no... por favor!
En fin, decidimos no hacer nada y ver cómo se comportaba el coche en el rallye.

Así que nos presentamos en Talavera. La lista de inscritos era nutrida, a pesar de los malos tiempos que corren. Siendo la prueba puntuable para el campeonato de Castilla y León, para Extremadura y para el madrileño era normal que hubiera tantos inscritos y de tanto nivel. Estaban los Marban Sr y Jr con sus WRC, Peláez, Domenech y Cabrera con sus Mitsus, los extremeños Barragán y Acosta también con Mitsu, Cesáreo con su Subaru y Arbizu con el Escort Cosworth. Y luego veníamos nosotros con el nº 10 y primer dos ruedas motrices. Por detrás estaban los extremeños Hernández y nuestro amigo Jaime Velasco con sendos Clios y el Golf fosforito de Bernardo que, como veremos más adelante no lo hizo nada mal.
Así que el planteamiento era mantener nuestro número, es decir la 10ª posición, y si podíamos arañar algún puesto a algún Evo, pues genial. Aunque la verdad es que esto último lo veíamos muy difícil.

Analizando los tramos estimábamos que se nos podían dar bien el primero Alcaudete (que solo se hacía una vez) y el último Navalucillos, por ser tramos más anchos y con buen asfalto (más técnicos y 'circuiteros', vaya).
Los otros tramos eran muy rugosos y con mucha grava, especialmente Robledillo (que se hacía dos veces) y Espinoso (que era Robledillo al revés y que también se hacía dos veces). Ahí no teníamos ninguna posibilidad contra los 4x4. Además éramos los primeros 2 ruedas motrices que pasábamos por los tramos después de los 4x4, así que íbamos a ir limpiando la carretera para los demás 2 RM.

En fin, esto no nos desanima y salimos al rallye con ganas. Llevamos ruedas usadas (con las que terminamos el Villa de Madrid). El terreno de este rallye es muy abrasivo, así que estimamos cambiar ruedas en la primera asistencia. Tenemos un nuevo compuesto que acaba de sacar Michelin (bueno, BF Goodrich) que son las A31 un compuesto intermedio entre la A21 y la A41, que es perfecta para tramos largos y con mucho calor, como van a ser los del Talavera.

Nos dirigimos a Alcaudete. El tramo desliza mucho... Pero vamos bien y hacemos el 10º scratch. Bueno... era lo previsto. Pero estamos muy cerca de los 'gordos': Delgado-Díaz a 2 seg, a Acosta-Ortíz a 3 seg y a Cabrera-Valle a 4 seg. Por detrás va muy rápido el Porsche clásico de Almirón-Montejo a 8 seg y Velasco-Roscón a 13 seg.


Alcaudete: en el cruce de la Fresneda. (foto: cortesía rincondelmotor.com)

Sin darnos tiempo siquiera a quitarnos el casco seguimos por el Gévalo. Es un tramo muy difícil con una bajada inicial "a muerte", una zona intermedia bordeando el río muy técnica con mucha curva lenta y tras el cruce una zona muy rápida, especialmente la bajada donde los frenos son vitales. Pues nos tiramos con mucha fe y nos pegamos el primer susto en esa primera bajada "a saco" donde el Civic se nos descoloca en una D6+ larga Ojo, Ojo. ¡Joé! Y tanto que "ojo": Ahí se debe ir a 140 km/h por lo menos. Para próximos años (si volvemos a este rallye) hay que bajarla a D6+- e incluso D6-. El caso es que conseguimos controlarlo a duras penas, pero el susto nos lo llevamos. Seguimos por el tramo y en un momento dado se reproduce el fallo eléctrico que comentábamos arriba. Rafa quita el contacto lo vuelve a poner y el coche sigue andando. El fallo se volverá a producir como una docena de veces más a lo largo del tramo, con la consiguiente pérdida de segundos. Mal rollo. A pesar de ello nos metemos 9º scratch a 4 seg de Cabrera y 5 de Cesáreo. No está mal, en un tramo de 16 Km perder 4 ó 5 seg es menos de un cuarto de seg por kilómetro. Por detrás están los hermanos Hernández a 28 seg y Bernardo Sánchez-Raul Araujo a 29, que están corriendo mucho.

El siguiente tramo es Robledillo. Como el coche siga fallando nos van a meter la del pulpo los 4x4, porque además este es el tramo menos adecuado para nuestro coche. Y, efectivamente, el coche sigue fallando, pero cada vez más. Rafa intenta no apurar las marchas y cambiar a unas 7.000 vueltas para intentar evitar que el fallo se produzca, pero a pesar de ello casi cada 15 seg se corta el encendido. La maniobra con la que se quita el fallo -que es quitar el contacto y volverlo a poner- es sumamente peligrosa porque implica por un lado soltar el volante con una mano- y por otra, como Rafa se pase, puede llegar a bloquear el 'clausor' y salirnos de la carretera. Así que vamos un pelín desconcentrados, os podéis imaginar!!!


Divirtiendo a la afición en la bajada de Robledillo. (foto: cortesía spiritracing.net)

Acabamos el tramo en 10ª posición con un tiempo de 8'55''. Se nos ha metido por delante Bernardo por 6 seg, que como ya comentábamos va muy rápido con su musculoso Golf. Y como también esperábamos, se nos han escapado los 4x4, estando Cabrera-Valle a 30 seg y Cesáreo a 39 seg.

Así que llegamos a la asistencia de Espinoso del Rey donde Efi intenta averiguar qué le pasa al coche. Desmonta los plásticos de debajo del volante y lo único raro que ve es que los cales están un poco tensos. Los suelta un poco. No sabemos si el problema proviene de la lleve de contacto. En principio el sistema electrónico de reconocimiento de la llave está desactivado. Lo comprobamos y efectivamente así es. Nos planteamos hacer un puente, así si el problema viene del contacto, siempre tendrá continuidad. Pero, ¿y si no es eso? La llave se puede girar para desconectar el contacto y volverlo a poner, pero un puente no…
¿Qué hacer?
En Espinoso no tenemos muchos medios porque el camión está en la asistencia de Navalucillos, así que decidimos seguir como podamos y meterle mano al coche en la próxima asistencia, que es muy larga.

En la general estamos 9º a 38 seg de Abraham Cabera-Vanessa Valle y a 49 seg de Cesareo Delgado-Andrés Díaz. Por detrás están Miguel Almirón-Daniel Montejo con el Porsche clásico a 43 seg y Bernardo a 46.
En principio nuestra posición es cómoda. Va a ser imposible coger a los 4x4 y si el coche no falla, podemos mantener a los de atrás a raya sin problema. Decidimos no cambiar ruedas.

Nos vamos al segundo Gévalo. El coche va mejor. Aunque sigue parándose de vez en cuando, ha mejorado mucho respecto al tramo anterior. Acabamos el tramo. Rafa tiene la sensación de haberlo hecho bien aunque se nota que las gomas están en las últimas, pero el tiempo es malo. Hemos empeorado 17 seg respecto a la pasada anterior, es decir 1 seg por kilómetro. Los demás también han empeorado pero no tanto, salvo Bernardo que ha bajado 15 seg y nos ha ganado el tramo. Aún así hemos hecho 9º 'scratch' y hemos ganado una posición en la general, estamos 8º en detrimento de Barragán, que se ha salido en la parte del río.

Y llegamos al fatídico Robledillo. Salimos y vamos a gusto. En la primera parte no hay mucha grava. Al llegar al primer cruce vemos a Cesáreo parado. Un poco más arriba empieza la zona de grava. Aquí el Honda va más tiempo de lado que recto. Vamos rápido. Y cuando llegamos a una izquierda 5- después de una derecha 6- al frenar, el coche no para... ¿qué pasa? Rafa suelta el freno y vuelve a pisar, nota que las ruedas van bloqueadas y por tanto no frenan bien. La cuneta se acerca. Intenta tirar de freno de mano para hacer perder inercia al coche girándolo, pero ni se mueve. Con las ruedas a pleno rendimiento de temperatura y yendo recto el coche no se va de atrás. Así que nos vamos recto hacia fuera donde hay un coche mal aparcado. Pegamos ligeramente contra el coche y nos empotramos en una encina, a la vez que el lateral del 'quitamiedos' de la curva entra un palmo en la puerta de Rafa... El golpe es fuerte pero, gracias a Dios, no nos ha pasado nada. Salimos del coche y avisamos a los demás para que tengan cuidado. Al rato vemos pasar a Cesáreo "desmelenao".
Ya desde la cuneta vemos pasar a los demás participantes. Una experiencia siempre rara.


La encina no quiso moverse al vernos llegar.

El 'quitamiedos' en la puerta de Rafa.

Intentamos analizar lo que nos ha pasado. Sinceramente es raro porque, aunque íbamos rápido, no íbamos pasados y frenamos en el sitio. En la zona de frenada no hay mucha, grava así que eso no ha sido. En el asfalto se ve la marca del frenazo del neumático izquierdo desde el principio de la frenada. No es una huella "llena" sino que se ven como dos líneas, como si el neumático fuera bajo de aire. La marca del frenazo de la rueda derecha aparece unos 5 m después de la izquierda y sí se ve "llena".

Miramos las ruedas y la izquierda está pinchada. En principio la rueda izquierda no tiene golpe por lo que no se ha pinchado en la salida de pista.
Deducimos que debíamos ir pinchados. Analizando un poco el tramo recordamos muchas zonas donde había piedras sueltas en mitad de la carreta pero especialmente un pedrolo que nos pegó fuerte en los bajos. Es muy posible que pincharamos en alguno de estos puntos y el neumático fuera perdiendo aire, hasta llegar a la frenada fatídica donde la carcasa no pudo aguantar el esfuerzo.

Más tarde, ya en el garaje, Efi nos confirmaría que la rueda tenía un mordisco "del copón".

En fin, mala suerte en un rallye donde podíamos haberlo hecho bien, pues íbamos 8º de la general, primeros de nuestra clase y primer 2 ruedas motrices.
Esperemos que el coche no tenga mucho.

Hasta la próxima, Rallye de Ávila a mediados de octubre.

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