Norte De Extremadura 2011

Este año sólo pudimos completar dos tramos en el 'Norte De Extremadura' (Foto cortesía JorgeFotoRacing).

Un año más bajábamos a Plasencia a hacer el precioso Rallye Norte De Extremadura que tantas alegrías nos ha dado en el pasado reciente.

Aunque este año las cosas no fueron bien. Nada bien.

Tras un fin de semana de entrenos intensivos y una infinidad de kilómetros y horas, el 27 de mayo nos bajamos a Plasencia con los ánimos por las nubes ante la primera prueba de nuestra 'temporada de las bodas de plata'.

Como de costumbre, el rallye era precioso, difícil, largo... y lleno de trampas. Y fuimos a caer en una (bueno, en dos).

El caso es que la cosa empezó muy bien. En el primer tramo, La Garganta, salimos como un tiro y nos marcamos un 6º scratch a sólo 5 sg. de Sansegundo-Valle, último del grupo de cabeza de 'Mitsus' atómicos. A todo esto, por delante de varios 'cocos' y siendo los primeros 2 ruedas motrices, cosa que se está convirtiendo en una costumbre.

El siguiente tramo, Lagunilla, lo hacemos también estupendamente, metidos entre los de cabeza (7º scratch) haciendo las paellas 'estilo Marqués' (con el freno de mano).

Pero llegamos al tercer tramo, Montemayor, que empieza en una carretera (bueno, por llamarla así) llena de piedras, agujeros, zanjas, baches y todas esas cosas que hacen las delicias de alguien con un todoterreno. Pero para un rallye -supuestamente de asfalto- en el que vas oyendo todo tipo de golpes en los bajos y suspensión mientras tienes que aguantar con el gas a fondo, pues la cosa ya no mola tanto.

En resumen: que en el dichoso tramo 'C' pinchamos ¡dos ruedas!. En vez de dar los detalles vamos a ver cómo lo vio cada uno.

Rafa lo veía así:

La verdad es que fue mucha mala suerte pinchar dos ruedas en el mismo tramo. Aunque no me extraña porque el tramo estaba hecho polvo, con unos boquetes de alucinar. El primer pinchazo (trasera izquierda) no lo sentimos y nos pegamos dos sustos importantes cundo se nos fue el coche de atrás en dos apoyos fuertes (uno de ellos de 5ª). El segundo pinchazo (delantera izquierda) sí que lo notamos porque pegó un golpetazo de la leche. La verdad es que no sabemos con qué pegamos, porque no teníamos nada apuntado y no ibamos por la cuneta, o sea, que lo que quiera que fuera estaba en mitad de la trazada. De hecho en el sitio donde nosotros paramos y nos retiramos pararon otros 3 coches con la misma rueda delatera izquierda pinchada. En fin una pena porque ibamos 6º por delante de varios Evo y Subaru y primeros destacados en 2 ruedas motrices.

Y Carlos lo veía así:

Resulta que en el fatídico tramo C, nada más empezar, el coche se nos iba mucho de atrás, pero el Oliveira no levantaba, el cabrón, y nos pegamos un par de sustos de órdago. En esto que llegamos a una izquierda de tope y sentimos un golpazo tremendo. Rafa dice 'ahora sí que le hemos dado bien'. En efecto, la rueda delantera izquierda a tomar por c. Y no estamos seguros de habernos cargado algo más. Despacito llegamos al primer cruce. Paramos, nos bajamos (la llanta con un golpazo tremendo y la goma desllantada) y Rafa dice 'Cambiamos y seguimos'. Entonces es cuando veo la trasera izquierda también pinchada y le pregunto con coña '¿Cuál de las dos?' No sabemos si la trasera se pinchó al principio -de ahí las 'espantadas' que daba el Civic- o fue en el mismo bache que la delantera.
Mientras estábamos allí vimos llegar a otros tres coches al mismo sitio que nosostros también pinchados (todos la delantera izquierda) entre ellos Peláez. Parecía aquello un 'parking'.
Una pena, porque habíamos empezado haciendo muy buenos tiempos.
Creemos que si un rallye regional tiene un tramo en el que pinchan el 10% de los participantes es que algo no está bien. Con esos agujeros, piedras, baches etc... yo no circularía por allí con mi coche de calle (si no es un todo terreno). Así que tirarte a fondo, joder dos llantas, dos cubiertas y no sé qué mas (lo de jugarte el bigote no lo digo porque así es el juego) pues es como para pensártelo.

Una vez pasado el último coche, pusimos la rueda de repuesto delante, y despacito llegamos hasta donde nos esperaba Efi con la 'furgo'. No hubo que hacer más que poner una rueda nueva atrás y ver la siguiente pasada desde la cuneta con la boca hecha agua de lo que podríamos haber conseguido.


En realidad, el Civic no tenía nada: nos volvimos rodando a Plasencia.

Así que, nada: vuelta a Madrid con la esperanza de hacerlo mejor en el próximo 'Villa'.

Allí nos vemos.

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